Cesión de Remate: Qué Es y Cómo Aprovecharla en Subastas Inmobiliarias

Descubre qué es la Cesión de Remate y cómo aprovecharla en subastas inmobiliarias con seguridad, evitando errores y plazos críticos. ¡Te ayudamos, contacta!

1/29/20267 min leer

Cesión de Remate
Cesión de Remate

Cuando alguien nos dice “estoy mirando subastas”, casi siempre aparece una segunda frase: “y me han hablado de la Cesión de Remate, pero no la entiendo del todo”. Y es normal. Dentro de las subastas judiciales (y, en general, de la ejecución), la Cesión de Remate es una figura muy potente… pero también muy sensible si se usa sin conocer bien sus límites.

En Proxima Habitat lo vemos así: la Cesión de Remate no es un “truco” para comprar más barato, ni un atajo mágico. Es un mecanismo legal que permite ordenar una adjudicación a favor de un tercero cuando quien se reserva esa facultad (normalmente el ejecutante) ha participado en el proceso de subasta. Bien utilizada, puede ahorrar fricción y agilizar operaciones; mal entendida, genera problemas de forma, de tiempos y, sobre todo, de expectativas.

En este artículo te explicamos qué es la Cesión de Remate, qué requisitos marca la normativa (con base en el BOE) y cómo suele encajar en subastas inmobiliarias, con nuestra opinión profesional y cómo podemos ayudarte a analizar casos reales.

Qué es exactamente la Cesión de Remate (y qué NO es)

La Cesión de Remate es la facultad de “ceder” a un tercero el resultado de la subasta cuando quien ha hecho postura se reservó expresamente esa posibilidad en el momento de pujar. En términos prácticos: el ejecutante puja, gana o se adjudica el bien, y la adjudicación termina formalizándose a favor del cesionario (el tercero que acepta la cesión), siguiendo los requisitos de la Ley.

Lo importante, para no confundirnos, es entender lo que no es:

  • No es una compraventa normal posterior “entre particulares”.

  • No es “me lo adjudico y luego ya lo vendo” como si fuera un anuncio inmobiliario.

  • No es algo automático: tiene una forma, un momento y unas condiciones muy concretas.

En realidad, la Cesión de Remate funciona como una sustitución del adjudicatario final dentro del propio cauce de la ejecución, evitando una segunda transmisión “clásica” (aunque cada caso puede tener implicaciones prácticas y fiscales que conviene revisar con lupa).

Quién puede hacer Cesión de Remate y qué exige la Ley

Aquí no nos gusta adornar: en temas legales, lo que manda es el texto.

La Ley de Enjuiciamiento Civil regula expresamente esta facultad en el contexto de la subasta: solo el ejecutante puede hacer postura reservándose la facultad de ceder el remate a un tercero, y además fija cómo debe hacerse esa cesión: mediante comparecencia ante el tribunal, con asistencia del cesionario, que debe aceptarla, y todo ello previa o simultáneamente al pago del precio del remate.

Esto tiene varias consecuencias muy claras:

  1. No cualquiera puede “ceder”. No es una opción abierta a cualquier postor. La reserva está vinculada al ejecutante.

  2. La cesión requiere comparecencia y aceptación expresa del cesionario.

  3. El momento es crítico: la cesión va ligada al pago (previa o simultáneamente), no “cuando apetezca”.

  4. La propia Ley indica que esa facultad también existe cuando el ejecutante solicita la adjudicación del bien embargado conforme a lo previsto en la norma.

En nuestra experiencia, la mayoría de problemas con la Cesión de Remate vienen de intentar convertir algo muy procedimental en algo informal: “ya lo arreglaremos después”. Y en ejecución, el “después” suele salir caro.

Cesión de Remate
Cesión de Remate

Cesión de Remate en subastas inmobiliarias: por qué aparece tanto

Cuando hablamos de inmuebles, la conversación cambia: el valor es mayor, el margen de error duele más y el interés de terceros (inversores, empresas patrimonialistas, etc.) se dispara.

En ese contexto, la Cesión de Remate suele aparecer por un motivo muy sencillo: quien ejecuta (por ejemplo, un acreedor) puede necesitar controlar el procedimiento y, a la vez, permitir que el adjudicatario final sea un tercero que quiere el inmueble.

Dicho de forma llana: el ejecutante se reserva la cesión porque le permite, si gana o se adjudica, “pasar” esa adjudicación a un tercero dentro del cauce legal, siempre cumpliendo forma, aceptación y tiempos.

Ahora bien, que sea frecuente no significa que sea simple.

red and white round plate
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Los puntos delicados: mínimos, adjudicación y coherencia del título

En subastas inmobiliarias hay un terreno especialmente sensible: los límites y controles sobre cómo se adjudica el bien (y por qué importe) y cómo se refleja luego en los documentos para su inscripción.

Aquí es donde vemos que la práctica registral y las resoluciones administrativas han insistido en algo que nosotros compartimos al 100%: la operación tiene que ser coherente con los requisitos legales de adjudicación.

Por ejemplo, en resoluciones publicadas en el BOE se discuten supuestos donde, en un testimonio de cesión de remate, el importe reflejado no encajaba con los mínimos o reglas aplicables (como los porcentajes respecto del valor de tasación y la correcta expresión de conceptos).

¿Qué significa esto para ti, si estás mirando una Cesión de Remate?

  • Que no basta con “ganar”. Hay que encajar en forma y fondo.

  • Que el documento final debe ser sólido, claro y compatible con la lógica del procedimiento.

  • Que, en inmuebles, un error de planteamiento puede traducirse en retrasos, incidencias o bloqueos posteriores.

Nosotros lo resumimos así: en una subasta inmobiliaria, el riesgo grande no suele ser la puja. El riesgo grande es creer que la adjudicación es el final, cuando en realidad es el principio de otra fase igual de técnica.

Errores típicos al intentar “aprovechar” una Cesión de Remate

Aquí preferimos hablar como lo vemos en el día a día, sin dramatismo, pero sin azúcar:

1) Pensar que es una “venta posterior”

La Cesión de Remate es un acto dentro del procedimiento y tiene sus reglas. Si se intenta tratar como una operación privada posterior, se generan fricciones.

2) No planificar la comparecencia y la aceptación

La Ley exige comparecencia ante el tribunal, con el cesionario presente y aceptando.
Si esto se improvisa o se deja para el final, aparecen problemas prácticos.

3) No alinear importes, tiempos y lógica de la adjudicación

En inmuebles, cualquier inconsistencia “numérica” o de concepto puede dar guerra. La práctica (y las resoluciones publicadas) lo evidencian: la adjudicación/cesión debe respetar los términos legales que resulten aplicables.

4) Enamorarse del inmueble antes de entender el expediente

Este es el error emocional típico: “lo quiero” antes de “lo entiendo”. Con Cesión de Remate, eso se paga doble, porque intervienen más piezas y más actores.

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de reformas que impactan en el régimen de subastas judiciales electrónicas. Y aquí hay una idea que para nosotros es fundamental cuando analizamos operaciones: qué normativa aplica según el momento de inicio del procedimiento.

La Ley Orgánica 1/2025 incluye una disposición transitoria que deja muy claro que sus previsiones se aplican exclusivamente a los procedimientos incoados con posterioridad a su entrada en vigor.

Esto, en la práctica, significa que puede haber situaciones donde convivan regímenes distintos según la fecha de inicio. Y por eso, cuando alguien nos pregunta por una Cesión de Remate en una subasta concreta, nuestra primera respuesta suele ser: “vamos a ubicar el procedimiento y el marco temporal antes de sacar conclusiones”.

Como enfoque interpretativo y de contexto, hay análisis doctrinales que subrayan esa irretroactividad y su impacto en subastas en curso.

Reformas recientes y una idea clave: la irretroactividad

Nuestra opinión en Proxima Habitat: cuándo tiene sentido una Cesión de Remate

Nosotros defendemos una idea bastante sencilla: la Cesión de Remate tiene sentido cuando aporta orden y seguridad operativa.

Tiene sentido, por ejemplo, cuando:

  • existe un tercero interesado real y solvente,

  • el expediente está bien analizado,

  • los importes y tiempos encajan,

  • y la operación tiene un plan claro (uso, reforma, alquiler, venta).

No tiene sentido cuando:

  • se pretende “arreglar” la operación con intuición,

  • se entra en una subasta sin control documental,

  • o se espera que la cesión sea una puerta trasera para evitar decisiones difíciles.

Nuestra visión es conservadora, sí, pero es la que evita disgustos: en subastas, y más con Cesión de Remate, el éxito es menos “ingenio” y más “método”.

Cómo podemos ayudarte desde Proxima Habitat

Si estás valorando una operación con Cesión de Remate (o te han propuesto entrar como cesionario), nosotros te ayudamos a bajar todo a tierra:

  • Lectura y entendimiento del caso: qué se subasta, en qué fase está y qué actos son necesarios.

  • Análisis de viabilidad: números, escenarios, tiempos y fricciones probables.

  • Estrategia de operación: si encaja o no encaja, y con qué límites.

  • Acompañamiento operativo: para que no se convierta en un “papeleo infinito” o en una cadena de decisiones a ciegas.

Y lo más importante: te decimos la verdad aunque sea aburrida. Preferimos perder una operación “jugosa” antes que meternos (o meterte) en un procedimiento con más sombras que luz.

Conclusión: Cesión de Remate sí, pero con cabeza

La Cesión de Remate es una herramienta legal real, prevista por la Ley, y muy utilizada en el mundo de las subastas. Pero precisamente por eso hay que tratarla como lo que es: un mecanismo técnico, con requisitos formales (comparecencia, aceptación y momento ligado al pago) y con un impacto enorme en subastas inmobiliarias si se gestiona mal.

Si estás mirando una oportunidad y aparece la Cesión de Remate, te recomendamos hacer lo contrario de lo que hace la mayoría: parar, revisar y decidir con método.

En Proxima Habitat, podemos ayudarte a analizar tu caso concreto y a plantear la estrategia con seguridad. Porque en subastas, la mejor oportunidad no es la que “parece” buena: es la que sigue siendo buena cuando la entiendes completa.